12 aditivos alimentarios que conviene evitar


Quien quiera que haya acuñado la expresión “aditivos alimentarios” estaba totalmente equivocado. Adicionarles algo nuevo a los alimentos no siempre implica mejorarlos, al menos en lo que respecta a la salud del consumidor. Los estudios que analizan la inocuidad de los aditivos se basan en pruebas con animales. Es difícil concluir si los resultados de una investigación realizada con animales pueden tenerse en cuenta para la salud humana, si bien muchos de estos estudios demuestran que algunos aditivos pueden provocar cáncer. 

Nitrito de sodio 

La lista de los doce aditivos más peligrosos para marcar con bandera roja –hasta que sepamos más sobre ellos– incluye el nitrito de sodio, utilizado para conservar productos a base de carne y realzar su color y sabor. El nitrito de sodio se agrega habitualmente altocino, el jamón, los hot dogs, el fiambre de cerdo, el pescado ahumado y la carne en conserva para estabilizar el color rojo y potenciar el sabor. Este conservante impide el desarrollo de bacterias, pero algunas investigaciones han relacionado su consumo con diversos tipos de cáncer. “Esta sustancia debería encabezar mi lista de aditivos para eliminar de la dieta”, sostiene la Dra. Christine Gerbstadt, M.P.H., R.D., L.D.N., vocera de la Asociación Dietética de los Estados Unidos (American Dietetic Association, ADA). “En ciertas condiciones de cocción a altas temperaturas –por ejemplo, ‘al grill’–, se transforma en un compuesto reactivo que –según se ha demostrado– favorece el desarrollo de cáncer”. 

Bromato de potasio 
El bromato de potasio es poco común, pero aún es legal en los Estados Unidos y se lo utiliza como aditivo para dar volumen en harina blanca, panes y panecillos. La mayor parte del bromato se descompone rápidamente y pasa a ser inocuo, pero se sabe que es causa de cáncer en animales, e incluso pequeñas cantidades en el pan pueden significar un riesgo para las personas. En California es obligatorio advertir sobre el riesgo de cáncer en la etiqueta de aquellos productos que contengan bromato de potasio.

BHA y BHT 
Con los aditivos butilato hidroxianisole (BHA) y butilato hidroxitolueno (BHT) también hay que tener precaución. Se trata de antioxidantes empleados para conservar los alimentos de consumo habitual en el hogar impidiendo su oxidación. Ambos se encuentran en cereales, goma de mascar, papas fritas y aceites vegetales y evitan que las grasas y los aceites se vuelvan rancios. No obstante, la posibilidad de que sean cancerígenos es preocupante. “La estructura del BHA y el BHT cambia durante este proceso [de conservación del alimento] y puede formar un compuesto que reacciona en el cuerpo”, explica Gerbstadt. “No son aditivos estables ni inertes. No están simplemente sueltos en el cuerpo ni son excretados”. La especialista sostiene que es obvio que estos aditivos no se agregan con el fin de provocar cáncer, pero para algunos individuos, en ciertas circunstancias, puede existir ese riesgo. 

Propilgalato 

El propilgalato es otro conservante del que conviene prescindir. Se utiliza para impedir que grasas y aceites se echen a perder y a menudo se lo emplea en combinación con el BHA y BHT. A veces se lo encuentra en productos de la carne, base de sopa de pollo y goma de mascar. No se ha probado que el propilgalato sea cancerígeno, pero estudios realizados con animales han indicado que podría haber una relación entre su uso y el cáncer, y por ello se recomienda estar alerta. “Es importante leer la etiqueta”, aconseja Gerbstadt. “Realmente hay que llevar una lista de estas sustancias cuando uno va al supermercado. Yo trato de comprar la menor cantidad posible de alimentos con conservantes”. 

Glutamato monosódico 
El glutamato monosódico (MSG) es un aminoácido que se usa para realzar el sabor de sopas, aderezos de ensalada, papas fritas, alimentos congelados y comida de restaurantes. Se lo suele asociar con la comida asiática y los saborizantes. El MSG puede ocasionar dolor de cabeza y náuseas a algunas personas y estudios realizados con animales lo vinculan a daño neuronal en el cerebro de crías de ratones. Gerbstadt sugiere reemplazar el MSG con una pequeña cantidad de sal cuando sea posible. “¿Por qué molestarse en usar el MSG si uno puede vivir sin él?”, se pregunta. “Este aditivo puede provocar migrañas y causar otros efectos adversos en determinadas personas. Aunque acentúa el sabor de los alimentos, estaremos mucho mejor si solo les agregamos un poquito de sal”. 

Grasas trans 
Las grasas trans integran nuestra lista de aditivos peligrosos, porque consumirlas en exceso puede traer problemas cardíacos. “Se ha comprobado que las grasas transprovocan enfermedades del corazón y crean las condiciones ideales para el derrame cerebral, infarto de miocardio, insuficiencia renal y pérdida de algún miembro debido a trastorno vascular”, afirma Gerbstadt. “Sería maravilloso que las prohibieran”, agrega. Los fabricantes han modificado las listas de ingredientes de los productos para reducir la proporción de grasas trans y deben aclarar en la etiqueta las cantidades de estas grasas. No obstante, en los restaurantes, sobre todo en las cadenas de comida rápida, aún sirven comida con abundantes grasas trans. Los expertos recomiendan ingerir no más de dos gramos de grasas trans por día, una cantidad a la que se llega fácilmente si se consumen carne y lácteos. 

Aspartamo 
El aspartamo, también conocido por las marcas Nutrasweet y Equal, es un aditivo que se encuentra en los llamados alimentos dietéticos, como postres, gelatinas, mezclas para bebidas y refrescos de bajas calorías. Además, viene en sobrecitos individuales utilizados como endulzante en lugar del azúcar. Cientos de estudios científicos se han centrado en determinar si el aspartamo –una combinación de dos aminoácidos y metanol– es inocuo. Las conclusiones presentadas por la FDA, la OMS, la ADA y la FAO revelaron que el aditivo no es peligroso. Por el contrario, el Centro para la ciencia en el interés público (Center for Science in the Public Interest) le dio su calificación más baja en un estudio sobre aditivos alimentarios y citó investigaciones realizadas con animales en 1970 y en 2007, las cuales sugieren una relación entre el aspartamo y el cáncer. Gerbstadt, representando a la ADA (una organización que respalda la inocuidad general del aspartamo), declara que el aditivo podría afectar la salud de ciertas personas –sobre todo, de aquellas que padecen de fenilcetonuria, un trastorno enzimático– dado que contiene fenilalanina. “Algunos individuos pueden ser sensibles a esta sustancia, pero es fácil evitarla”, agrega.

Acesulfamato K 
Este es un endulzante artificial relativamente nuevo, aprobado por la FDA en 1998 para su uso en refrescos. También se lo encuentra en alimentos horneados, goma de mascar y postres de gelatina. El acesulfamato K (la “K” es el símbolo químico del potasio) se considera 200 veces más dulce que el azúcar. Si bien Gerbstadt no se muestra especialmente preocupada por este endulzante si se lo utiliza con moderación, el hecho de que no haya sido sometido a pruebas lo suficiente genera inquietud. Aunque algunos estudios demostraron que el acesulfamato K puede causar cáncer en ratas, su inclusión en esta lista se debe a que es preciso realizar más estudios para determinar si es peligroso o no. 

Colorantes de alimentos: Azul 1, 2; Rojo 3; Verde 3; Amarillo 6 
Uno podría suponer que todos los colorantes artificiales peligrosos usados en alimentos fueron prohibidos por la FDA hace tiempo; sin embargo, todavía quedan en el mercado cinco colorantes que se vinculan al cáncer en pruebas con animales. “Si se puede elegir, siempre hay que optar por el producto sin color”, recomienda Gerbstadt. “No digo que evitemos todos los alimentos coloreados. Muchos tonos se obtienen de fuentes naturales. Pero algunos colorantes específicos sí estimulan la formación de tumores en la combinación y condiciones adecuadas”. Los azules 1 y 2 –hallados en bebidas, golosinas, productos horneados y alimento de mascotas– se consideran de bajo riesgo, pero se los ha relacionado con cáncer en ratones. Se ha demostrado que el rojo 3 –empleado para teñir cerezas, cóctel de frutas, caramelos y productos horneados– causa tumor de tiroides en ratas. Al color verde 3, que se agrega a caramelos y bebidas –si bien se usa muy poco–, se lo ha vinculado al cáncer de vejiga. Estudios han relacionado el ampliamente utilizado amarillo 6 –agregado a bebidas, salchichas, gelatinas, productos horneados y caramelos– con tumores en la glándula suprarrenal y riñones. 

Olestra 
Olestra, una grasa sintética conocida por el nombre comercial Olean y hallada en algunas marcas de papas fritas, impide que la grasa sea absorbida por el aparato digestivo. Esto suele provocar diarrea fuerte, retortijones y flatulencia. “Si uno ingiere grasa cuando consume Olestra, la grasa pasará directamente de largo por el organismo”, dice Gerbstadt. Más importante aún, sin embargo, es el hecho de que Olestra inhibe la absorción de vitaminas saludables provenientes de carotenoides liposolubles que se encuentran en frutas y vegetales y que –según se cree– reducen el riesgo de cáncer y problemas cardíacos. “Bloquea la absorción de grasas, pero también bloquea la absorción de vitaminas”, señala Gerbstadt. 

Azúcar blanca 
Algunos alimentos, como las frutas y las zanahorias, contienen azúcar de manera natural, pero hay que ser precavido con los alimentos que tienen azúcar agregado, como los productos horneados, cereales, galletas, incluso salsas y muchos otros alimentos procesados. Gerbstadt incluye el azúcar blanco en la lista de los 12, porque –si bien no es tóxico– en grandes cantidades resulta perjudicial para la salud y contribuye a una nutrición deficiente. “Los azúcares simples no deberían representar más del 10% aproximadamente de las calorías totales que consumimos a diario”, aclara la especialista. No obstante, en su opinión, la mayoría de los estadounidenses ya ingieren mucho más que esa cantidad, pues 20, 30 o 40% de las calorías que consumen provienen de azúcares simples. Demasiado azúcar no solo causa problemas con el peso, la dentadura y el nivel de azúcar en sangre en los diabéticos, también impide una buena nutrición. “Además de proporcionar calorías innecesarias, el organismo necesita nutrientes para metabolizar el azúcar; por eso le roba al cuerpo vitaminas y minerales valiosos”, observa Gerbstadt. 

Cloruro de sodio 
Una pizca de cloruro de sodio, más conocido como sal, seguramente le añadirá sabor a la comida. Pero la sal es otro aditivo alimentario oculto que puede afectar la salud. “El cuerpo necesita pequeñas cantidades de sal, que también son beneficiosas para conservar alimentos”, sostiene Gerbstadt. “Una cantidad excesiva de sal puede resultar peligrosa para la salud y generar trastornos cardiovasculares que causen presión alta, infarto de miocardio, derrame cerebral e insuficiencia renal”.

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